Andy Tran

Prejuicios Que Te Limitan Para Encontrar Pareja

¿Quieres tener Pareja? Si quieres tener pareja y una relación saludable aprende a deshacerte de las etiquetas y los prejuicios que impiden encontrar el amor o mantener una relación.
Revisar tus propias creencias para encontrar aquellas que te impiden encontrar pareja

¿Cuales son los prejuicios que te limitan?

  • Muchas personas relacionan la edad con la posibilidad de hallar el amor, no por nada está esa frase tan conocida que dice: “se te va a pasar el tren”, principalmente dirigida a las mujeres.

“Siempre se está a tiempo para hallar al compañero sentimental con que se sueña, si se entiende que la juventud es más una cuestión de actitud que de años o números”.

La clave es vencer nuestros propios miedos y eliminar tontos prejuicios que nos ponen frenos o barreras a la hora de evaluar conocer a alguien o iniciar una relación sentimental.

  • Tantas veces nos han dicho: Que persona más agradable, que bien me he sentido con ella/el, pero… Es que no tiene la edad que busco.

Este es, el típico discurso que disfraza el prejuicio de que una persona de tu misma edad o mayor no puedan darte el amor, cariño y compañía anhelada.

Otro número, que más que abrir, cierra puertas y oportunidades.

El amor no es matemática pura. No es cuestión de edad, de razas o estatura. Va mucho más allá.

Estos son pequeños grandes prejuicios que te limitan a ti a ver a tu compañera/o de vida. Cuando descubres tus limitaciones o las barreras que has construido en contra del amor, tus probabilidades de encontrarlo y tener éxito en tu búsqueda son infinitas.

Es importante abandonar la zona de confort y salir en la búsqueda de lo que se desea. Tener una actitud proactiva, enfrentarse a los propios temores y atreverse a construir un vínculo nuevo con alguien posible.

Conviene, en todo caso, mirar hacia nosotros mismos con honestidad y evaluar cuáles son esos juicios rápidos que emitimos basados en estereotipos culturales, sociales o personales. Y tener en cuenta o imaginarnos, que en otro lugar, en otra situación o rodeada de otras personas, tal vez seamos nosotros las personas discriminadas por los prejuicios de los demás.

2 Comentarios

  1. Txesca... o Paquita

    Mi finalidad con este comentario
    no es ofender la susceptibilidad de ningún usuario de Maysol!

    Hablo desde la perspectiva de una mujer que pasa de los sesenta (aunque la problemática a la que aludo puede aplicarse a otros tramos de edad) que piensa que, aunque los años dejen huellas en nuestro rostro y nuestra figura no sea la misma que cuando somos jóvenes, seguimos disfrutamos de nuestras facultades mentales, intelectuales y físicas, con la salvedad de algunas dolencias que conlleva haber llegado a nuestra edad.
    Considero que esta puede ser exactamente las misma opinión que cualquier hombre puede tener de sí mismo, porque valornos no es patrimonio exclusivo de un sólo sexo.

    Me pregunto cual es la base para el rechazo de la gran mayoría de los hombres a elegir a una mujer de su edad como pareja.
    Mi criterio, respecto a la tendencia de los hombres a buscar su compañera bastante más joven, está relacionado con su propia autoestima, con la seguridad que haya adquirido a lo largo de su vida y en como se desenvuelve en el medio en que vive.
    La persona que tiene confianza en sí mismo, no tiende a pensar en “qué dirán mis conocidos si salgo con una mujer de mi edad, o mayor que yo”. La seguridad no la busca en la persona que lleva del brazo, porque no necesita ese halago social para mantener alta su autoestima.

    Esa tendencia a vanagloriarse y presumir de mujer joven y guapa, es un estereotipo desfasado que hunde sus raíces en tendencias sexistas decimonónicas, ptopio de las sociedades que mantenían a las mujeres en un escalafón supeditado al hombre, ya fuese promero su progenitor o luego su esposo.
    La mujer no disfrutaba de libertad, ni podía ejercer una profesión equiparable a la de un hombre, por lo tanto, dependía totalmente del cabeza de familia, sin voz ni voto.
    Las mujeres envejecían prematuramente, limitadas sus funciones y coartadas sus iniciativas porque debían someterse y acatar las costumbres y usos sociales, so pena de verse excluidas de la sociedad.

    No digo años, sino siglos lo que han tenido que transcurrir para que se fuesen modificando las tendencias familiares y sociales y para que tras una larga lucha se reconozcan sus derechos que, como ser humano, son iguales a los del hombre.

    No debiera ser rechazada porque persiste el prejuicio de que pierde su belleza y otras facultades antes que el sexo masculino, esta actitud era patente en épocas en las que el hombre mantenía activa su vida laboral y social, mientras que la mujer vivía arrinconada, muda y languidecía, marchitándose desde una temprana edad.
    Ya el siglo XXI, no procede marginar a la mujer por su edad, puesto que mantenemos nuestras actividades personales, familiares y sociales hasta una avanzada edad.

    Yo te diría a ti que estás leyendo estas líneas (me permito pensar que estarán de acuerdo en mis apreciaciones tantas otras personas de mi edad que se sienten menospreciadas): tal como tú, me siento viva, llena de energía, con capacidad para amar de nuevo, con amplias aptitudes y correctas actitudes que deseo compartir, que poseo valores que no puedes apreciar en una primera entrevista en la que de entrada te condiciona mi edad o mi físico.

    Por qué no reparas en lo que esconde mi mirada, quizás demadiado directa, en mi corrección, mi educación, en mi capacidad de diálogo o en mi versatilidad para adaptarme a las diversas situaciones?
    No tengas miedo a mi carácter firme o a mi actitud decidida, es el fruto de años de trabajo en los que mi rol era tomar decisiones…
    porque son características que observo en ti mismo y que valoro muy positivamente.

    Como te dirían muchas mujeres, en realidad soy una persona sentimental y tierna, con un enorme anhelo por compartir el amor que albergo, sentimientos y caricias.
    Pero no esperes que en una primera entrevista me muestre osada, atrevida, soez o provocadora. Puedo estar “a la altura de lo que esperas de una mujer”, sin embargo mis principios y mi ética moral me impiden mostrarme como vulgarmente dirías, como “una fresca”.
    Necesito conocer a la persona para depositar en ella mi confianza, actitud que debieras considerar como una virtud, no como una barrera que impida que me conozcas mejor.

    Es obvio que en generaciones posteriores esto se considera desfasado y en dos días se intima… pero también en poco tiempo llegan las decepciones y las rupturas. Hago hincapié en que puedo mantener perfectamente una relación, sin mojigaterías, pero eso lo tendrás que descubrir a medida que van apareciendo unos mínimos sentimientos entre los dos. Sin amor ni afecto, no puedo mostrar mi verdadero yo ni intimar.

    Sopesa la parte positiva, tendrás a tu lado a una persona capaz de acompañarte y de ser tu soporte en muchos ámbitos, porque siendo de la misma generación, tenemos hechos y vivencias comunes como base para que la convivencia sea fácil de comenzar y con mayores probabilidades de que prospere.
    No limites tus posibilidades de iniciar una relación con una mujer de tu edad, porque estará en condiciones de comprender tus circuntancias.

    Y para finalizar esta disertación, os pregunto, no reflexionáis a cerca de los fracasos que se suceden y de los cuales, la mayoría de las veces, culpáis a vuestra joven pareja anterior (o anteriores)?
    No concluís que puede ser debido a que la diferencia generacional conlleva otras divergencias en cuanto a educción, tendencias musicales, culturales, de relación, preferencias en destinos de viajes, o en las actividades diarias?

    No te preguntas si yo, cuando mantenemos una primera conversación, advierto también que representas la edad que tienes, o que para tu edad te veo muy avejentado, demasiado pegado a tus rutinas, o que no realizas mucha actividad física y tu aspecto no es el más deseable?
    Sin embargo, sopeso otras cualidades y nunca rechazaría continuar conociéndote basándome en detalles pueriles que con el tiempo pueden variar, porque quizás son la consecuencia de una situación o de un estado de ánimo pasajero, porque, en el fondo pisees otras capacidades .

    No me “estoy vendiendo como el mejor producto que puedas encontrar”, nada más lejos de mi propósito al comenzar a escribir este comentario!
    Es simplemente una reflexión que tiene si fundamento en mi experiencia de 15 años de segunda soltería, en las conversaciones con amigos, conocidos o simples compañeros ocasionales de mesa o de fiesta.
    Es la conclusión que no puedo comentarte a ti personalmente cuando acabamos de conocernos porque te puede herir si te sientes aludido.

    Admito que, afortunadamente, no todos los hombres actúan siguiendo el mismo patrón… y porque, a pesar de mis añosy mis experiencias, mi mochila es muy ligera y no tengo una negativa opinión de los hombres, por ello estoy en Maysol, porque sé que un día aparecerá un hombre que mire mi interior a través de mis ojos, sin condicionamientos personales ni sociales.

    Quién sabe, quizás esta larga exposición te haga reflexionar a ti y te preguntes si actúas, ante cada nueva presentación, con prejuicios similares a los que menciona Aurora Renalias en alguno de sus escritos, o en los que yo menciono.

    Mis disculpas anticipadas a quién crea que no soy objetiva, porque soy consciente de que las mujeres también actuamos a veces guiadas por prejuicios, pero ese aspecto sería el tema de otra profunda introspección en mis vivencias.

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    • Aurora Renalias

      Muchas gracias Paquita por tu comentario, totalmente de acuerdo cuanto menos prejuicios tengamos más fácil se nos pone la vida. Creo sinceramente que si tuviéramos una mirada de curiosidad y de aprecio pleno a las otras personas en vez de miedo y buscar lo que no nos gusta de los otros, la vida nos resultaría mucho más interesante. Un abrazo Aurora

      Responder

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