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Andy Tran

DESCUBRE LOS CINCO PRINCIPIOS NECESARIOS PARA ENCONTRAR PAREJA Y SER FELIZ (cap. 2)

Libérate De Las Barreras Del Pasado

Nuestro viejo patrón

Todos tenemos un patrón de pareja arraigado en el subconsciente y este, por encima de cualquier cosa, va a marcar nuestra vida amorosa.

Puedes haber estudiado exhaustivamente sobre las relaciones de pareja: cómo son las mujeres/los hombres, cómo seducir, cómo agradar, test sobre compatibilidades de pareja, cómo tener relaciones sexuales satisfactorias, pero si tu patrón de pareja no está programado para el éxito nunca lograrás tener la pareja que te haga feliz y si lo consigues, la acabarás perdiendo.

Ese es el objetivo de este libro: que tengas una relación de pareja exitosa, simplemente realizando todos los ejercicios que aparecen en estas páginas y asimilando el contenido de estas para lograr cambiar y reprogramar tu patrón de conducta, y conseguir el éxito de forma natural en tu relación de pareja.

No obstante, no creas a pies juntillas todo lo que te diga, porque lo que te describo en estas páginas es fruto de mi experiencia, aunque sí te pido que lo pongas en práctica.

Si te funciona, genial y adelante, pero si no se adapta a tus necesidades, no lo hagas. En la vida no hay nada ni cierto ni falso; yo estoy convencida de que este método funciona, pero debes de sentirte libre para desestimar lo que no sea plenamente beneficioso para ti.

Quizá hayas entrado en un sinfín de aplicaciones para encontrar pareja en redes sociales o en agencias matrimoniales.

Es probable que hayas encontrado a alguna persona especial con la que has conectado y, seguramente, al principio te ha parecido que todo era distinto, que con esta persona sí iba a funcionar. Sin embargo, al cabo de unos meses has vuelto a lo de siempre.

La suerte es que ahora tenemos la respuesta: si tu patrón subconsciente no está programado para tener una pareja estable con la que ser feliz, nada de lo que sepas, nada de lo que hagas, hará cambiar las cosas.

Las influencias de la infancia moldean nuestro patrón respecto la pareja y su felicidad y de cómo dichas influencias pueden producir pensamientos y hábitos contraproducentes para ti.

Estableceremos una estrategia para cambiar estas actitudes y pensamientos con la finalidad de que seas capaz de tener una pareja permanente, y para ello te ofreceré ejemplos propios y de mis alumnos.

De todas maneras, la fuente principal de donde he extraído la mayor parte de mi experiencia ha sido de mí misma. Yo era una de esas personas con relaciones (tóxicas) que no me duraban más de tres meses.

Poco a poco me di cuenta de que eran mis pensamientos, mi forma de valorarme, mi identidad y mis actitudes lo que hacía que mis relaciones no fueran exitosas.

Me adentré en el patrón de conducta de mi infancia y analicé los archivos que tenía instalados que no funcionaban. Yo quería tener una pareja, lo deseaba desde lo más profundo de mi corazón, quizá porque no conocí a mi padre, quizá porque creo que la mejor manera de evolucionar y crecer es a través de la pareja, ya que en una relación amorosa siempre se presentan situaciones nuevas, dificultades en la comunicación, en la convivencia, en el sexo.

En definitiva, las dificultades relacionales permiten evolucionar y plantearse quién «quieres ser» realmente ante una situación molesta.

En cambio, mis resultados iban siempre de mal en peor; nada funcionaba, al menos para mí, y esto es lo que me dio la clave para empezar a cambiar «para mí». Entendí que era yo y no las circunstancias lo que me impedía ser feliz y tener pareja. Yo solo era capaz de conquistar, pero luego la relación se volvía agresiva, o me cansaba y abandonaba o me dejaban.

Comencé a hacer ejercicios de introspección y a observar mis propias creencias y, aunque realmente deseaba tener pareja, vi que tenía muchas limitaciones llamadas miedos; miedo a no ser feliz, miedo al abandono, miedo a no estar a la altura, miedo al fracaso, miedo a perderlo y, lo peor de todo: miedo a quedarme como mi madre, sola y odiando a los hombres. Este era mi pensamiento.

Fui consciente de que mi enfoque para tener pareja estable era incorrecto y decidí observar, leer, conversar con aquellas personas que habían logrado una estabilidad y felicidad en sus relaciones amorosas. Comprendí que poseían una manera de pensar, crear y actuar distinta a la mía.

A lo largo de estos últimos años he tenido la gran suerte de aconsejar y ayudar a miles de personas a encontrar pareja, personas que han compartido conmigo la frustración de no hallar la adecuada a sus necesidades.

Fui testigo de su manera de pensar y obrar, con lo que obtenían unos resultados nefastos respecto de su propósito. También observé que, a lo largo de este proceso, empezaron a cambiar hasta lograr tener una pareja estable y, finalmente, vivir satisfechas y realizadas.

EL COMPROMISO

Vamos a empezar por un principio muy poderoso: comprometerse. El compromiso de tener una pareja es programarte para ello. No importa lo que pase ni hasta cuándo tengas que esperar.

No mires a corto plazo, ni te dejes influir por los posibles obstáculos; esta es la primera gran prueba, ya que a lo largo del tiempo te darás cuenta de que el principal obstáculo para encontrar pareja es tu propia mente, no te creas nada de lo que te diga o, al menos, pregúntate si hay otra perspectiva

Os voy a contar una anécdota. Desde la agencia matrimonial acordé un encuentro entre Juan y Montse para que se conocieran. Al cabo de

«Si realmente le intereso ya llamará y si no llama es que no me quiere ver», pensó. Pero Montse no le llamó. Juan, por supuesto, estaba muy disgustado y frustrado por la «falta de educación» de Montse. Sin embargo, su amor propio le impidió llamarla y preguntar si le había pasado algo que le hubiese impedido ponerse en contacto con él.A los pocos días me cité con Montse para saber cómo le iban los encuentros que le habíamos programado y me explicó muy desanimada que no le había llamado ninguna de las citas que le habíamos concertado y se preguntaba qué era lo que hacía mal. Aproveché para indagar la cita con Juan y, discretamente, le pregunté si se habían visto o si habían hablado. «Charlamos por teléfono y quedamos para comer. Me dijo que me llamaría el día antes, y así lo hizo. Pero colgó tras el primer tono de llamada, por lo que di por hecho que no estaba interesado en mí», contestó. La suerte esta vez estuvo de su parte, le expliqué el malentendido y tuvieron una segunda oportunidad para conocerse. Al cabo de poco tiempo, me llamaron para informarme de que salían juntos y eran muy felices.

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